Sobrevivo. Una y mil veces sobrerivo. Y sigo viva. Sobrevivo. Paso por alo lo negativo, lo reprimo, lo guardo en lo más recóndito de mi ser, lo convierto en mentiras, en historias que jamás pasaron. Junto memorias, me aíslo, me pierdo.
Los ecos me recuerdan los "nosotros", "estamos, "nos". Una y otra vez me cortan como navajas de sacapuntas. Me afilan, me vuelven una persona temeraria. La gente me da miedo: no quiero conar porque sé que no van a entender. Nadie va a entender jamás lo que me pasó. Ojalá tuviese videos, ojalá pudiese entregar a cada persona que entra en mi vida un disco con mis datos. Ojalá, asi nadie se decepcionaría, asi nadie crearia demasiadas expectativas conmigo.No, no soy brillante ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco y de lo poco que soy poco entiendo.
Me he dejado pisar, basurear, usar. He dejado que me hicieron lo que quisieron con mi cuerpo, con mi mente y mis deseos pero siempre quedó firme la idea de amarte toda la vida. Una idea perpetua y perenne, casi inata. De muchas cosas jamás me recupararé, otras tantas olvidaré con el tiempo. Cada una de ellas me ha dejado una marca. Él me pide que use cicatrizante para sacarme las marcas en los brazos: yo quiero que esas marcas se queden. Las ciento un marcas en mi brazos, los miles de dolores ue me trajeron sangre: no voy a olvidarlos. No quiero que las marcan se vayan. Se irán si con el tiempo, si con la desmemoria, si con el aprendizaje. No las voy a eliminar, se iran de a poco, a su debido tiempo.
Hoy aprendo a descubrirme, a saber quién soy. Siempre seré absurda, siempre contradictoria: la hija divertida pero problemática de mis viejos, la hermana canchera, la novia obsesiva, la paqueta superficial, la amiga incondicional, la amante traidora. Juego con mis papeles: me analizo con una psicóloga que siento más como una amiga, juego a sentirme alegre, a sentirme diva, gorda, triste, miserable, usada, enérgica, a maldecirme porque sé que estás enfermo, a odiarme porque me encanta que lo estés. A amarte cuando no te soporte, a odiarte cuando te pareces a mi, a amarme cuando me parezco a vos, a que me cueste respirar cuando te escucho. Me voy. A eso: a sentir.¿Quién soy? soy yo. ¿Cómo soy? Verás ¡soy tantas cosas!
Soy útil, fiel, inútil, inteligente, puta, alegre, obsesiva, virgen, hermana, hija, prima, novia, amante, amiga, compañera, confidente, traidora, leal entre otras cosas. Ese es mi modo operativo, asi soy: absurda. Me entiendo en mi desorden, en mi incoherencia. Soy todo, depende del dia.
Soy lo que el mundo quiere que sea. Entiendo mis necesidades y que Él me circunda. Entiendo que mi necesidad es él. Que sin dolor no existo, que me consume la melancolía. Que lo único peor que sentir dolor es no sentir absolutamente nada. No soy más que un ser que vive por casualidad. Quiero existir, quiero sentir.
Absurda porque vivi en limites desesperados: me tocó un amor obsesivo, perjudicial. Me toco tocar la muerte tan cerca hasta perderle respeto. No me asusto morir: me aterrorizó seguir despierta. Me pregunté cúantos años más iba a vivir, no por miedo a desesparecer sino hasta por necesidad de ello.
¿Qué es normal? Amarte tanto y sin explicaciones, sin silencios. Con esta tristeza profunda e interminable. Eterna y sin explicaciones, sin silencios. Con esta trsiteza profunda e interminable. Eterna, siempreviva. Una melancolia inmortal hasta en los momentos de júbilo. Tristeza que no me abandona, que me ahorca, que me ahoga y aún asi no me mata. Quererte tanto hasta volverme loca, perder la identidad para cumplir tus deseos, llenarme de peticiones...
... y desando profundamente que el sentimiento desaparezca. Mirándome inexistente cuando por fin la melancolía se va. Rogando que vuelva la tristeza: quiero por lo menos sentir algo. Y algo incluye dolor. Peor que sentirse mal es no sentirse. Y ya no siento.
Los ecos me recuerdan los "nosotros", "estamos, "nos". Una y otra vez me cortan como navajas de sacapuntas. Me afilan, me vuelven una persona temeraria. La gente me da miedo: no quiero conar porque sé que no van a entender. Nadie va a entender jamás lo que me pasó. Ojalá tuviese videos, ojalá pudiese entregar a cada persona que entra en mi vida un disco con mis datos. Ojalá, asi nadie se decepcionaría, asi nadie crearia demasiadas expectativas conmigo.No, no soy brillante ni la mejor, no soy la más coherente tampoco. Soy poco y de lo poco que soy poco entiendo.
Me he dejado pisar, basurear, usar. He dejado que me hicieron lo que quisieron con mi cuerpo, con mi mente y mis deseos pero siempre quedó firme la idea de amarte toda la vida. Una idea perpetua y perenne, casi inata. De muchas cosas jamás me recupararé, otras tantas olvidaré con el tiempo. Cada una de ellas me ha dejado una marca. Él me pide que use cicatrizante para sacarme las marcas en los brazos: yo quiero que esas marcas se queden. Las ciento un marcas en mi brazos, los miles de dolores ue me trajeron sangre: no voy a olvidarlos. No quiero que las marcan se vayan. Se irán si con el tiempo, si con la desmemoria, si con el aprendizaje. No las voy a eliminar, se iran de a poco, a su debido tiempo.
Hoy aprendo a descubrirme, a saber quién soy. Siempre seré absurda, siempre contradictoria: la hija divertida pero problemática de mis viejos, la hermana canchera, la novia obsesiva, la paqueta superficial, la amiga incondicional, la amante traidora. Juego con mis papeles: me analizo con una psicóloga que siento más como una amiga, juego a sentirme alegre, a sentirme diva, gorda, triste, miserable, usada, enérgica, a maldecirme porque sé que estás enfermo, a odiarme porque me encanta que lo estés. A amarte cuando no te soporte, a odiarte cuando te pareces a mi, a amarme cuando me parezco a vos, a que me cueste respirar cuando te escucho. Me voy. A eso: a sentir.¿Quién soy? soy yo. ¿Cómo soy? Verás ¡soy tantas cosas!
Soy útil, fiel, inútil, inteligente, puta, alegre, obsesiva, virgen, hermana, hija, prima, novia, amante, amiga, compañera, confidente, traidora, leal entre otras cosas. Ese es mi modo operativo, asi soy: absurda. Me entiendo en mi desorden, en mi incoherencia. Soy todo, depende del dia.
Soy lo que el mundo quiere que sea. Entiendo mis necesidades y que Él me circunda. Entiendo que mi necesidad es él. Que sin dolor no existo, que me consume la melancolía. Que lo único peor que sentir dolor es no sentir absolutamente nada. No soy más que un ser que vive por casualidad. Quiero existir, quiero sentir.
Absurda porque vivi en limites desesperados: me tocó un amor obsesivo, perjudicial. Me toco tocar la muerte tan cerca hasta perderle respeto. No me asusto morir: me aterrorizó seguir despierta. Me pregunté cúantos años más iba a vivir, no por miedo a desesparecer sino hasta por necesidad de ello.
¿Qué es normal? Amarte tanto y sin explicaciones, sin silencios. Con esta tristeza profunda e interminable. Eterna y sin explicaciones, sin silencios. Con esta trsiteza profunda e interminable. Eterna, siempreviva. Una melancolia inmortal hasta en los momentos de júbilo. Tristeza que no me abandona, que me ahorca, que me ahoga y aún asi no me mata. Quererte tanto hasta volverme loca, perder la identidad para cumplir tus deseos, llenarme de peticiones...
... y desando profundamente que el sentimiento desaparezca. Mirándome inexistente cuando por fin la melancolía se va. Rogando que vuelva la tristeza: quiero por lo menos sentir algo. Y algo incluye dolor. Peor que sentirse mal es no sentirse. Y ya no siento.

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